slider web – Benjamin + Aníbal2

¿Por qué traducir

de nuevo el ensayo

más conocido

de Walter Benjamin?

Una entrevista de Fernando Pérez Fernández a José Aníbal Campos

© La Moderna, 2017

Una entrevista de Fernando Pérez Fernández a Jo Aníbal Campos. Con motivo de la publicación de La obra de arte en la era de su reproducibilidad técnica (La Moderna, 2017) de Walter Benjamin, traducida por José Aníbal Campos. Una conversación prolongada en el tiempo. Sin prisas. Por entregas.

¿Por qué traducir de nuevo el ensayo más conocido de Benjamin? ¿No es, acaso junto con las tesis de la filosofía de la historia y el famoso párrafo del ángel con tortícolis, lo más traducido de entre su obra? 

La pregunta me la hice yo también cuando recibí la propuesta de La Moderna.

Creo, sin embargo, que con este ensayo de Benjamin sucede algo parecido a lo que ocurre con la tesis de Hannah Arendt de la «banalidad del mal», que tanta gente cita como frase hecha, pero pocos conocen a profundidad, con lo cual se crea la apariencia de que es un ensayo «muy visto».

Tras un primer rastreo, pude localizar solo dos traducciones en España (la de Alfredo Brontons en Abada –editorial y traductor que vienen haciendo una labor muy encomiable en la divulgación de Benjamin– y otra de la editorial Casimiro, a cargo de Wolfgang Erger); una en México, firmada por Andrés E. Weikert, y otra edición argentina reciente, pero hecha, para mi estupor, a partir del inglés. Lo primero que me llamó la atención es que, salvo la de Abada, las otras dos traducciones hechas supuestamente del original están firmadas, la primera, por un alemán o austriaco, y la segunda por alguien con nombre español y apellido alemán (sospechosamente evocador de una práctica que era bastante habitual en los años 50, 60 y 70, cuando las editoriales vendían cierta «fiabilidad» de sus traducciones usando para sus traductores pseudónimos de sonido germánico). Lo segundo que me sorprendió es que, salvo la edición de Casimiro, todas optasen en el título por usar la voz «reproduc-ti-bilidad» (un calco derivado del francés reproductibilité) y que la propia edición madrileña de Casimiro recurriera al título La obra de arte en la época de su reproducción mecánica. No debemos olvidar que este ensayo fue divulgado primeramente en versión reducida en lengua francesa con el título de L’œuvre d’art à l’époque de sa reproduction mécanisée (1936) (trad. de Pierre Klossowski) en una traducción desautorizada luego por el propio Benjamin.

Resumiendo: sobre todas esas ediciones, en mayor o menor medida, recaía la sospecha de la contaminación francesa.

Fue entonces que decidí aceptar el encargo de David Matías y emprender una nueva traducción. Y por dos motivos fundamentales, uno de ellos bastante egoísta: verme obligado a sumergirme en la obra de Benjamin, quien ha sido siempre una referencia para el germanista que soy (germanista, no germanófilo, aclaro), intelectual representativo de un periodo que me fascina: el primer tercio del siglo XX, pero que no estaba entre los autores en los que me he «especializado», digamos. De modo que emprendí la traducción con cierta inocencia. Había leído el ensayo hace mucho tiempo en el original alemán de la versión definitiva de 1939. Pero lo leí como estudioso y lector, en general, de todo lo alemán. Ahora se me daba la oportunidad de leerlo desde la perspectiva de mi oficio de traductor y de divulgador de la cultura de habla alemana. Y es de ello de lo que se deriva entonces el segundo motivo: hacer una traducción directa del alemán sin prestar atención a las demás traducciones ya existentes, al menos no mientras estuviera trabajando en el libro.

Si de algo he cobrado conciencia en todos estos años es de lo que queda por hacer (aun con textos clásicos) en cuanto a la divulgación de las letras alemanas en el mundo de habla castellana y de lo mucho que hay por corregir en lo relativo a visiones tergiversadas o muy parciales de obras fundamentales de esa cultura.

Continuará…

2017-12-09T15:09:38+00:00